viernes, 30 de agosto de 2013

EL CANSANCIO DEL MAR




Hoy el mar se cansó.

Harto ya de turistas y de sombrillas, de bronceadores aceitosos y de niños chillones, lanzó un órdago e inundó toda la playa.  Toda la noche estuvo lloviendo sin parar ─el mar y el cielo: ¿Acaso no es lo mismo?─  y esta mañana, cuando bajé a la playa, este mar de finales de agosto se había convertido en mar de octubre.

Nunca lo había visto tan hermoso. Un Levante bravo azotaba las olas, y un enorme camino de arena húmeda y charcos de agua se extendía hasta el infinito, ocupando casi toda la anchura de la playa, tan llana como una tabla.  Escasos veraneantes desorientados paseaban como yo, entre charcos, largas lenguas de agua que desfiguraban la orilla, y arena. Dos o tres sombrillas resistían, a punto de volarse, y algunas familias decepcionadas contemplaban el cielo lleno de nubarrones, recogían trastos y se volvían a casa.

Caminé fascinada por el paisaje, con la camisola enrollada al cuello para que no se volara, y el sombrero de paja encajado en el ángulo exacto para que siguiera en su sitio. El más ligero gesto con la cabeza lo haría volar.

Y de nuevo lo vi, acercándose  hacia mí por la arena mojada. El mismo hombre alto y moreno con quien me cruzaba todos los días. Con las mismas Rayban cuadradas y el mismo bañador amarillo pálido. Llevaba todo el mes de agosto especulando sobre él, al menos los dos minutos siguientes después de encontrármelo. Después lo olvidaba por completo, hasta que me lo volvía a cruzar al día siguiente. No me lo imaginaba casado, porque, ¿qué mujer dejaría que su marido llevara todos los días el mismo bañador? Esas cosas nada más que las hacen los hombres solos.

Todos los días nos cruzábamos, aunque cada vez en un punto distinto de la playa. Y cada vez él me miraba de arriba abajo con pretendido disimulo (aunque disimulaba muy mal) y yo le observaba  de reojo, justo por debajo del filo de mi sombrero.

Pero hoy el mar echó un órdago.

Hoy la soleada y doméstica playa de agosto se ha convertido en brava playa de octubre. 

El mar está cansado y yo también.

Así que he movido levemente la cabeza, sin pensarlo mucho, y mi sombrero de paja ha salido volando directo hacia el hombre del bañador amarillo. Se ha parado asombrado, ha estirado el brazo intentando cogerlo  y al momento ha salido corriendo detrás. Lo ha alcanzado cuando rodaba por la arena.

Y ahora tengo frente a mí a este hombre serio y moreno, que me tiende el sombrero sin decir nada. Y que no se va.

Y entre los dos estamos a punto de escribir otra historia.



Vera, 30 de agosto de 2013


8 comentarios:

  1. Así se escriben las historias. Verano, playa, final de verano, retornos inevitables, miradas, soledades, encuentros...
    la vida sigue, otro verano de amores frustrados...

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  2. Así es, la vida sigue. Ahora a ver que nos trae el otoño. Al menos un poco de tranquilidad, leer más, escribir más... Gracias por leerme, Jose Antonio.

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  3. Realidad y ficción se mezclan en esta historia de miradas fugaces y sombreros voladores. La pena es que la miró a finales de agosto. "El finaaal del verano llegó y tú partiraaas... decía el Dúo Dinámico. ¡Qué tiempos!
    Un beso.
    ¿Nos vemos en la escuela en octubre?

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  4. Me encantaría. Ese año quiero empezar el itinerario de novela, me da un poco de susto pero me hace mucha ilusión. ¿Y tu?

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  5. Yo sigo con el 3er curso de relato, Relato avanzado, es el tipo de texto en el que me siento más cómoda. El día 11 empiezo un intensivo que se llama Autoficción. Ya sabes que dispongo de mucho tiempo y echo de menos el campus. ¡Qué pena no volver con el grupo del año pasado y con Isabel! Bueno pero por aquí podemos seguir el contacto. Un beso.

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  6. Por supuesto que sí. A mí es que me hace mucha ilusión el tema de intentar escribir una novela, aunque lo encuentro poco menos que imposible, pero no quiero dejar de intentarlo. Y como lo deje mucho, a estas alturas de la vida, tu me dirás. Tambien me gustaría intentarlo con la poesía, y por supuesto, seguir con los relatos, eso siempre. Un beso Marta, y no lo dejes que te sale muy bien.

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  7. Me encanta como comienza el relato... paré y lo volví a empezar para leerlo otra vez. El amor y el verano, siempre juntos, llenos de nostalgia... tu relato me deja una sonrisa y un pensamiento lánguido que se va esfumando.

    Con tu permiso te enlacé en mi jóven blog.

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    Respuestas
    1. Hola Martín;
      !Bienvenido! ¿De donde sales? Me figuro que de los blog de mis amigos.
      Tienes mi permiso para enlazarme en tu blog, voy a echarle un vistazo al tuyo ya mismo.
      Gracias por leer mi relato y comentarlo. Se anima una. Estoy contigo, creo que el principio es lo que mejor me ha quedado.

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